12.- Guacamayo Verde
Fuente: Vistazo
Nombre: Guacamayo Verde
Orden: Psittaciformes
Familia: Psittacidae
Regiones naturales
Habita en tierras bajas
húmedas, selva y (en Ecuador) bosques de hoja caduca, en hábitats abiertos
bordes de áreas abiertas. Se encuentra principalmente debajo de los 600 m sobre
el nivel del mar, aunque a veces en determinadas zonas se le puede ver
hasta entre 1.000 y 1.500 m (como en Darién). En Costa Rica, los movimientos
locales de estas aves pueden reflejar el fructificación asincrónico (no se da
en un único momento del año) del almendro
Identificación
Se
le llama de diversas formas: lapa verde, gran guacamayo verde, guacamayo verde mayor,
guacamayo ambiguo. Estas aves se caracterizan por ser muy tímidas y difíciles
de ver, y normalmente se encuentran a alturas no menores de 35 metros en las
copas de los árboles. La cara está desprovista de plumas, mostrando la piel
descubierta, que tiene un color blanco hueso con franjas negras. Su pico es
fuerte y en forma de gancho, un poco más grande que el de la guacamaya roja;
este pico le permite abrir las duras semillas de que se alimenta. Encima del
pico tiene plumas de color rojo.
Mide
hasta 84 cm. de envergadura y tiene un peso de hasta 1´3 kilos. Es por tanto un
poco más grande que la guacamaya roja, bandera o lapa roja. Su contextura
además es más robusta, con una cola un poco más corta.
Su
color es verde amarillento, con las coberturas de las alas azules, las plumas
de la cola llamadas rectrices centrales son rojas y el resto de las rectrices
color azul.
Dieta
Su
dieta es muy específica, ya que se alimenta principalmente de almendro de
montaña (es el 80 % de su dieta), y de titor. Se conoce que las semillas
de los frutos del almendro de montaña son muy importantes en la dieta de la
lapa verde. Mediante el monitoreo de aves marcadas, se confirmó su frecuente
visita a los árboles de almendro de montaña, desde septiembre, cuando los
frutos inmaduros de tamaño mediano están disponibles, hasta abril, cuando los
frutos se vuelven escasos. Han sido observadas incluso recogiendo los últimos
frutos de un árbol, al final de su ciclo de fructificación, cuando la
disponibilidad de semillas disminuye. En ocasiones, estas aves vuelan grandes
distancias para visitar árboles de almendro de montaña remanentes en potreros y
sitios semiabiertos. Mientras se alimenta, la lapa verde es silenciosa, con
excepción de algunas emisiones y graznidos.
Fuente: Hablemos de Aves
Otras semillas muy preciadas para estas aves son las semillas de titor, que suele ser el alimento preferido cuando las semillas del almendro de montaña son escasas o no están disponibles. Durante un estudio, las aves marcadas mostraron una preferencia por titor a comienzos de abril y hasta agosto, cuando el fructificación había concluido. En el breve período durante el cual los frutos del almendro de montaña y de titor no están disponibles o son escasos (septiembre y octubre), las lapas verdes se alimentan de una variedad de 37 especies de frutos. El mayor consumo de otras especies de árboles ocurre en septiembre. Nueve de las 37 especies son especies de tierras altas y por lo tanto son fuentes de alimento una vez que las lapas han migrado a mayores altitudes.
Fuente: Experto Animal
Reproducción
Cada
pareja de lapas ocupa un área de 550 ha. durante la época de reproducción. La
lapa verde además forma parejas de por vida y suelen ser fieles a sus nidos.
Además de utilizar al almendro en un 80% para su alimentación, lo utiliza
también en un 90% para su anidación.
En
cuanto al número de crías, cuando la reproducción se lleva a cabo sin
perturbaciones, llegan a tener dos pichones en promedio. La hembra incuba
los huevos, mientras
el macho le lleva el alimento al nido. Ambos padres son responsables de
alimentar a los pichones, haciéndolo aproximadamente cada dos horas. Una vez
que los pichones están más grandes, las visitas al nido para alimentarlos son
entre períodos más largos. Después de dos semanas de haber salido del nido, los
pichones saben volar y están listos para iniciar su migración en busca de
alimento. Aun así, hay veces que los padres llegan a cuidarlos hasta que nacen
los pichones de la siguiente temporada.
Fuente: Ciencias Pe
Ciclo de vida
- enero y febrero: Puesta de los huevos e
incubación durante 30 días.
- febrero y marzo: Nacimiento de los pichones y
permanencia en el nido 60
días mientras empluman
- Finales Marzo y abril: primeras prácticas de
vuelo antes de marcharse
- mayo y junio: Los pichones se quedan en los
alrededores del nido con sus padres, aprenden a volar, comer y valerse por
sí solos.
- Junio y julio: Al no ser época de frutos ni de
almendro ni de titor, estas aves migran en busca de otras fuentes de
alimentación.
- julio a septiembre: Las lapas se encuentran en la
zona de migración (300 a 600 msnm) donde se mueven en grandes grupos por
toda la zona buscando alimento en elevaciones intermedias.
- octubre y noviembre: Las lapas se mueven a
alturas entre los 700 y 900 msnm en busca de especies de árboles
comestibles.
- Mediados de noviembre y diciembre: Los grupos de lapas regresan a la zona de anidamiento y se separan en parejas para buscar y explorar nidos potenciales. Se aparean.
Estatus poblacional y de conservación
Estimaciones
recientes sugieren que la población mundial tiene menos de 2.500 individuos
maduros (o menos de 3.700 en total si incluimos a los juveniles e inmaduros);
la mayor subpoblación se encontraría en Darién, al este de Panamá, con menos de
1.700 individuos maduros (o menos de 2.500 en total) . Aun así, hay que tener
cuidado, ya que debido a que en las épocas no reproductoras pueden formar
grupos de 50 individuos o más, puede ser que se sobreestimen sus poblaciones.
Además, aunque es más abundante en Darién, no deja de encontrarse en zonas
concretas, encontrándose numerosas áreas sin ejemplares.
Primordiales amenazas
En
América Central, la deforestación entre otras cosas para aumentar las
plantaciones de banano y la ganadería, así como la tala por otras razones, le
han afectado fuertemente. De hecho, las tasas anuales de deforestación son muy
altas en todo su rango, y la deforestación en Panamá probablemente sea superior
al 30% de su rango original. En otros países como Costa Rica y Ecuador también
se ha reducido su rango en los últimos 100 años. La urbanización y la
agricultura que han destruido su hábitat han acabado en gran parte con la
subespecie del Ecuador.
La
Zona Norte (Costa Rica) ha sufrido la tasa de deforestación más alta del país
en las dos últimas décadas, tanto de forma legal como ilegal, dejando menos de
un 30% del bosque en pie. Sin embargo, es importante mencionar que varios
estudios científicos resaltan el alto nivel de biodiversidad de los bosques de
la Zona Huetar Norte, entre los más diversos de Centroamérica.
También,
aunque existen algunas zonas protegidas para estas aves como la Reserva
Biológica Indio-Maíz de Nicaragua, donde ellas encuentran un extenso hábitat
propicio a su desarrollo; sin embargo, se hacen cada día más frecuentes las
incursiones de madereros costarricenses al otro lado del Río San Juan, así que
esta reserva, una de las más importantes de Centroamérica tampoco está a salvo
de las motosierras.
El
comercio ilegal que existe con la lapa verde para utilizarla como mascota es un
factor que pone en peligro su existencia. También se capturan porque sus plumas
se utilizan para hacer pinturas sobre ellas.







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